• David Flores Loredo

La influencia del diseño de automoción

Desde que tengo memoria he admirado y me he sentido enormemente atraído por el mundo de la automoción, muy especialmente por los coches deportivos.


Como no podía tenerlos ni conducirlos, tenía que dibujarlos. Sentía la necesidad de dar salida a esa frustración y a mi efervescente inquietud creativa sobre aquellos admirados objetos de deseo reproduciendo sus formas sobre un papel en blanco y creando los míos propios, dando rienda suelta a la imaginación.


Alfa Romeo diseñado durante mi etapa en ELISAVA

Fue precisamente esa pasión la que me llevó a Barcelona a estudiar un Máster de Diseño de Automoción en la escuela ELISAVA y, por caprichos del destino, a trabajar durante un tiempo en el Equipo de Interiores del SEAT Design Center, en Martorell.


SEAT Design Center, Martorell

De aquello hace ya tiempo y aún hoy me sorprendo a mí mismo analizando de forma instintiva casi todos los coches que me encuentro por la calle. Me dejo seducir de forma espontánea por las formas de belleza que me voy encontrando a mi paso. Es un proceso íntimo y silencioso, invisible para los demás pero que me sucede de manera continua y natural.


Por ello no es difícil encontrarme ensimismado, como de costumbre…ya que frecuentemente la mente creativa secuestra tu atención para sus propios intereses y te sumerge en el apasionante y fluido mundo interior de las ideas, del análisis de los objetos, las reflexiones y la belleza de las formas.


Me fijo en sus líneas de tensión, imaginándome de manera muy nítida el lápiz del diseñador que las definió a través de unos trazos rápidos y decididos.


Es fácil adivinar el trazo del diseñador en las líneas de carácter de este elegante diseño de Mercedes

Frecuentemente me quedo atrapado en la mirada de sus faros o en las formas esculpidas de la carrocería, observando cómo las luces y las sombras fluyen a través de las mismas y cómo los reflejos brillan con maestría a través de los bordes y curvaturas de la pintura metalizada como si se tratara de cromo líquido.


Mazda KAI Concept. Pura belleza, pura inspiración.

Analizo luego porqué me han gustado esas partes que tanto me llamaron la atención y las hago mías; las añado a mi catálogo interior de referencias, a mis recursos propios. Lo mejor de ese diseño ha pasado por tanto a formar una pequeña parte de mi estilo, de mi visión y de mi esencia.


Mazda Speedform, la representación de la belleza de la velocidad. En este momento esta forma abstracta ya no pertenece a la automoción sino que se ha convertido en un recurso aplicable al diseño de cualquier otro objeto.

Y esto se multiplica en el caso de los coches deportivos, ya que estos cuentan con licencias para lograr diseños de una belleza intensa y poderosa por encima de estrictos parámetros funcionales que restringen sobremanera otros modelos más prácticos y utilitarios. Es en ellos donde el arte se manifiesta sin filtros en forma de forma de escultura rodante. La quintaesencia del diseño de automoción convertida en objeto de deseo.



Nuevo Ferrari F8, escultura rodante.

La automoción no es mi única fuente de inspiración, pues uno se va nutriendo y formando a partir de incontables estilos, referencias y experiencias vitales que te van moldeando e influyendo a lo largo de la vida. Pero sí es la más importante de todas ellas con diferencia y por ello he decidido comenzar por aquí, comenzar por el principio. Del resto de mis grandes corrientes de influencia hablaré en otra ocasión.


Pero, ¿Qué tiene que ver todo esto con el diseño de guitarras? Pues lo tiene que ver todo, al menos en mi caso.

Si algo te ha influido intensamente en tu estilo propio, cuando diseñas un objeto, esta influencia, esta esencia, se proyecta de una manera más o menos sutil sobre el producto. Es inevitable proyectar sobre él líneas, formas y guiños que provienen de ese mundo. Y si algo me apasiona diseñar y fabricar, son guitarras eléctricas.


Guitarra Eléctrica Eagle

Las guitarras eléctricas son un objeto bello y pasional, la máxima expresión y símbolo del rock. Son un medio de autoexpresión del guitarrista y de su alma, su máximo aliado sobre el escenario. Y por todo ello, su estética y diseño suponen un intangible de altísimo valor.


El gran Mike Oldfield con su Stratocaster roja en la Premiere de Tubular Bells II

De esta manera, cuando me sitúo frente al papel en blanco con libertad creativa para diseñar una nueva guitarra, tengo clarísimo que es una oportunidad única para lograr algo realmente bueno, bello y diferente. Algo que trascienda a lo establecido, algo diferenciado que alcance un nuevo equilibrio, que conquiste un terreno inexplorado.


Y con absoluto respeto a lo clásico, parto de la premisa “no he venido hasta aquí para hacer más lo mismo”; y nada nuevo puede realizarse dándole vueltas a los mismos caminos trillados de siempre, que solo llevan a idénticos resultados, sino que para lograr una diferenciación real la creación debe desarrollarse utilizando nuevas miradas, nuevas perspectivas.


Eagle

Y es ahí donde aparece el diseño de automoción para proyectarse sobre la guitarra en la búsqueda de su máxima belleza y de nuevos lenguajes de diseño. Es ahí donde el lápiz y su trazo diseñan guitarras como coches deportivos mientras las líneas y las formas fluyen sobre el papel bajo la cálida e íntima luz de la mesa de dibujo.


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